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Energías vinculadas con la interacción electromagnética Energía calórica: La energía calórica también puede ser convertida en energía mecánica, como sucede en una turbina, en una máquina de vapor o en el reactor de un avión. Sin embargo esta conversión nunca puede ser total.
Las partículas cargadas ejercen unas sobre otras fuerzas eléctricas. De la misma manera en que la energía potencial gravitatoria está asociada a las fuerzas de la gravedad o peso, la energía potencial eléctrica está también asociada a las fuerzas eléctricas entre cargas. El movimiento de las cargas eléctricas en un circuito es acompañado por la transformación de la energía eléctrica en calor (en un cuarzo calefactor), en energía mecánica y trabajo (en un motor ) o en luz (en una lamparita).
La radiación es una forma de transporte de energía, incluso a través del vacío. La luz es una forma de radiación. El Sol nos transmite por medio de la luz, de los rayos infrarrojos y de los ultravioletas una potencia de 1 kW por metro cuadrado, es decir que en cada segundo nos llega procedente del Sol una energía igual a 1.000 Joules por cada metro cuadrado de la superficie terrestre.
Las radiaciones forman parte de nuestra vida diaria: la energía eléctrica se transforma en calor en el filamento de una lamparita, calor que a su vez es evacuado de la lamparita en parte por radiación luminosa e infrarroja; en un horno a microondas la energía eléctrica les transfiere calor a los alimentos por medio de radiaciones llamadas justamente "microondas", muy similares a las que se utilizan en los radares; las ondas de radio y televisión transportan desde las emisoras hasta las antenas receptoras una energía pequeña, pero suficiente para llevar de un lugar a otro imágenes, sonido u otra información. Inversamente, una parte de la radiación proveniente del Sol puede ser transformada en energía eléctrica gracias a las fotopilas, como las que encontramos en algunos relojes pulseras y calculadoras.
La energía química disponible como consecuencia de una reacción química está asociada a las uniones que existen entre los átomos en las moléculas. Dos átomos libres de hidrógeno se combinan químicamente con un átomo de oxígeno formando una molécula de agua y liberando (o sea emitiendo) energía. Si se quiere desarmar una molécula de agua se debe gastar energía. Dicho en otras palabras, se gana energía formando moléculas de agua a partir de hidrógeno y oxígeno, pero se gasta energía para desarmarla y volver a tener átomos libres de hidrógeno y oxígeno. En general cuanto más unidos están los átomos en una molécula (como en el caso de los dos hidrógenos y el oxígeno en la molécula de agua) menos energía puedo sacarles, y cuanto menos unidos están (como son los átomos libres del hidrógeno y el oxígeno) más energía se puede sacarles. Las energías químicas del hidrógeno y del oxígeno son mayores que la de las moléculas de agua. Cuando el hidrógeno y el oxígeno reaccionan químicamente (es decir cuando tiene lugar la combustión) para producir agua, sobra entonces una parte de la energía química que aparece como calor. En una central térmica, la combustión del gas libera energía química en forma de calor; una fracción del calor es después transformado en energía mecánica del movimiento de las turbinas, que a su vez se transforma parcialmente en energía eléctrica en el alternador. En una batería o pila eléctrica una parte de la energía química liberada se transforma directamente en energía eléctrica. Es gracias a la energía química de los alimentos que podemos mantener nuestro cuerpo en funcionamiento y a la temperatura normal.
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